Posts Tagged ‘tierra seca’

Tierra del fuego 45

enero 8, 2009

Durante el paseo con nuestra perrita, este mediodía, comprobamos cómo, plantas, pequeños árboles y arbustos, dispuestas a lo largo del lecho seco de río que desciende hasta el Mar Muerto, del lado de la calle Tsabar, se están secando. Las mangueras que las irrigan han sido cortadas, y lo mismo sucede con el resto de los jardines públicos y privados de Arad. La acción bélica que está llevando a cabo Israel, no sólo está destinada a borronear los actos delictivos del primer ministro. Esta acción de guerra no sólo tiene como fin ganar tiempo para que la candidatos de Kadima y el laborismo sumen intención de voto con vista a las elecciones generales del 10 de febrero (cada vez se habla más de posponerlas, para favorecer, por medio de la prolongación de la violencia hasta marzo, las posibilidades de Livni y Barak). Tampoco es, en forma abierta, una carrera a contrareloj antes de la asunción de Obama. Es, también, un intento a bombazos de hacer olvidar al electorado una durísima realidadl: Israel se está secando. Pocos saben que, desde el 1 de noviembre, rige una ley por la cual se prohibe regar los jardines, tanto públicos o privados, so pena de multas altísimas e incrementos del 250 por ciento en las facturas del agua. También ya hay recortes drásticos en las cuotas de riego para la agricultura. En este invierno casi no llovió, el mar Kineret (Tiberíades), fuente principal de agua potable de este país, no para de descender y podría desaparecer en uno o dos años. Lo mismo le sucede al Mar Muerto (que puedo ver desde la calle Tsabar, cuando no hay bruma, como hoy), un mar de sal, que es fuente riqueza a partir de las industrias, turística, química y de medicamentos, gracias a las cuales, en combinación con la sequía, dentro de poco también dejará de existir. La clase política y militar que gobierna este país, no hizo nada en revertir esta tendencia, se tapó los ojos y siguió pateando hacia adelante. Hace un par de años se dio la alarma, pero nadie hace nada: es más fácil y rápido poner en acción una maquinaria bélica que ponerse a pensar. Así están. Israel, sin verde, sin agricultura, sin la leyenda de la domesticación del desierto y su conversión en un vergel, corre el peligro de perder, por descascaramiento, su fachada occidental: uno de los fundamentos según el cual su dirigencia justifica el sometimiento y colonización de otro pueblo, de cultura no occidental. Si Israel, entonces, se secase, si el desierto ganase terreno, su paisaje sería más parecido al de sus vecinos. Sin los recursos de petróleo de sus vecinos de la península arábica, sólo quedaría sostenida del travesáño de Occidente por sus industrias bélica y de alta tecnología. Hasta que estas comience a secarse también.

Anuncios

Tierra seca y cómo

diciembre 23, 2008

Ahora sí que hace frío.
Aquellos que salieron al centro, a hacer trámites o compras, no vieron el candelabro público de Jánuca que, es costumbre en cada ciudad, se va encendiendo en los espacios del centro, como plazas, por ejemplo.
Tampoco, como en Bat-Yam, se vieron muñecos de “Santa” y arbolitos, salvo puertas adentro de alguno de los comercios de rusos.
En general, cuentan, casi no hay gente en la calle. Mejor dicho, no se ven peatones. Tanto viento y tanto frío que sólo aquel que cuenta con vehículo puede trasladarse a donde quiera.
El almacén de los hermanos beduinos, en tanto, trabaja a toda máquina. Redistribuyeron la mercadería para darle un lugar preferencial a su producción de sofganiot, las masas típicas de Jánuca, que no son otra cosa que bolas de frayle evolucionadas, suspiro de monda judíos, rellenos con todo tipo de dulce.
No llueve, la atmósfera está constipada.
Sólo, a pesar de la tregua de 24 horas que pidio el Hamas, han caído hoy cuatro cohetes palestinos.
Tropas israelíes, para que no se corte la racha, mataron a tres hombres del Hamas,
sorprendidos cuando portaban granadas e instalaban explosivos, en algún punto cerca de la cerca que divide Gaza de Israel.
El deseo unánime es que llueva, pero no se sabe cómo.
O no hay acuerdo.
O, quién sabe, hay temor por los métodos.
O, al revés, porque no existen.
O lo que no existe es temor.
O cuántas napas se han secado.

Tierra seca y llueve 2

diciembre 21, 2008

Calor afuera, en el primer día del invierno.
El cielo comienza a abrirse, y da paso, de este modo, al espectáculo de los aviones de guerra que pasan por encima de Arad.
El gabinete de gobierno se reúne en sesión de urgencia, “hay que voltear al régimen del Hamas”, declara un ministro.Tsipi Livini le da otro matiz, “cuando sea primera ministro voy a derrocar al gobierno del Hamas”.
En Yaffo, grupos neonazis aprovechan el buen clima y pintan graffitis en la Mezquita del Mar, “Mahoma cerdo”, “Muerte a los árabes”, “Kahana tenía razón”.
Clima impropio de la estación, por arriba, cohetería y aviónica, en lugar de vientos fríos y lluvia.
Descienden la reservas de agua, aumenta la disponibilidad de fuego

Tierra seca con lluvia

diciembre 20, 2008

Unas horas más, invierno.
Nublado, se siente, eso es todo.
Los cohetes Kassam y prroyectiles de mortero que caen sobre el Neguev desde Gaza, por ahora, la única lluvia.
Le seguirá la respuesta desde este lado, piden tormenta, pero, por disidencias, no han decidido, todavía, el gran ataque, sólo respuestas puntuales.
De cómo, entonces, una lluvia programada aporta a la sequía.
Y de cómo la sequía saca provecho, y se adueña del espacio.

Tierra perdida en cheque

diciembre 11, 2008

Inmigrantes peruanos, quechuas de los andes convertidos en judíos, manifiestan dificultad para adaptarse.
No aprenden el idioma, y la municipalidad de Arad ha creado un curso para ellos, dos veces a la semana, de noche, para no perjudicarlos en sus trabajos.
Ana cuenta que hoy los vio salir del centro cultural comunitario, en donde funciona también la biblioteca municipal, ataviiados con bolsos azules cruzados con estrella de david estampada y gorra de vicera amarilla, equipo donado por la Agencia Judía.
Entre los voluntarios reclutados para dictar estos cursos, se encuentran empleados del banco Hapoalim. Les enseñan cómo llenar un cheque, o conceptos como crédito o plazo fijo, o el uso de tarjetas de crédito, o cómo comportarse en la sede bancaria, o cómo esperar turno, qué hacer y decir ante el cajero, “de donde vienen, no hay costumbre de operar con bancos.”

Cuando termina la clase, se retiran a su barrio, con bolsito y gorra amarilla, cansados y secos.

Tierra seca a fondo 3

diciembre 10, 2008

Seco está Moshé Feiglin, de tan extrema derecha admira a Hitler.
Secos están quienes lo votaron en las internas del partido Likud, y le permitieron postularse en un “sitio real”.
Secos están quienes no lo expulsan ni de ese partido ni de ningún lugar.
Más secos están quienes no advierten que el mal que propicia Feiglin a los palestinos, incluye represión para judíos.
La sangre parece seca, aunque se derrame.

Tierra seca a fondo 2

diciembre 10, 2008

Un ejemplo es el gato que puso Guinadi sobre la mesa del jol del edificio.
Un gato embalsamado, como si durmiese.
Pero no duerme un gato seco.

Tierra se seca a fondo

diciembre 10, 2008

Asciende la derecha y desciende el agua del Kineret.
En el proyecto para afrontar la crisis de agua, se seca la agricultura.
En Arad vi nubes, las sentí un poco, pero pasaron.
El traumatólogo, ante mi pregunta, ¿cree que para enero?, responde, hay tiempo, entretanto, descenderá u poco más el Mar Muerto.

Tierra seca

noviembre 28, 2008

A las dos de la tarde, llueve en Arad.
En el supermercado, el comentario, “por fin la lluvia.”
Cuando salimos de allí, un cuarto de hora más tarde, hay sol.
Las nubes cargadas, que aún se ven, se alejan veloz, livianas, tan poco lastre llevan.

Tierra seca 4

octubre 29, 2008

Ya fuera del súper, nos encontramos con el custodio (todos los sitios públicos de Israel están vigilados por un shomer ruso armado; la minoría argentina en esa función es pintoresca aunque sin relevancia). Está acompañado por dos personas, un hombre mayor más un jóven.
Le hacemos el mismo planteo, nos indica al hombre de las verduras, “díganle a él, es el encargado”.
Le hacemos ver que fracasamos y, de paso, ¿qué opina usted?
Ahí se mete el jóven, “yo entiendo lo que ustedes plantean, aunque no estoy de acuerdo”.
¿En qué no estás de acuerdo? ¿No viste la publicidad del gobierno, vos creés que es mentira que este país se seca?”
Se ríe, “entiendo, pero, no voy a discutir con ustedes”.
Volvemos a la carga con lo de las guerras causadas por el agua, “vean”, dice, “yo estuve en el ejército, y les puedo decir que eso no es cierto. Hay agua debajo de… ”
¿Pero vos no sabés que el Kineret tiene cada vez menos agua? ¿Y por qué creés que Siria reclama la costa oriental?
“Entiendo lo que ustedes piensan, pero no quiero discutir. Además, esto no depende de nosotros.” Y señala arriba, “Elohim”.
¡Ah! ¡Pero nosotros somos los que estamos abajo y sufrimos las consecuencias!
“Nosotros, la gente de abajo, el pequeño ciudadano, no podemos hacer nada. Además, yo no tengo tiempo, tampoco tengo espacio. Trabajo, tengo mis hijos, no tengo tiempo para pensar en eso”.
¿Pero qué vas a decir, dentro de veinte años, cuando este país esté ya arruinado, arruinado y seco?
“Entiendo lo que dicen, pero no estoy de acuerdo. No quiero discutir. Hasta aquí”

El señor mayor, que siguió la charla con sorna, me pregunta, “¿hace cuánto tiempo que están ustedes aquí?”
Diez años y medio, le respondo.
“¿Diez y medio?
No prosigo, se descompuso de la risa.