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Tierra del fuego 28

enero 2, 2009


(“No hay crisis humanitaria en Gaza”. Tsipi Livni, ministra de relaciones exteriores de Israel)

El alcalde de Arad decidió dar refugio a los pobladores de la ciudad, fronteriza con Gaza, Shderot. Un veinte por ciento de los habitantes de esa ciudad ya la han abandonado, y a Arad han llegado en tandas de micros. Se los ve colmando los negocios del shopping, comprando con bonos que les han sido donados por autoridades y organizaciones de beneficencia y solidaridad. Los chicos reclaman “comprame, comprame”, mientras sus padres aprovechan su condición de refugiados, para sacar ventaja en las colas para pagar. Una mujer fuera de quicio se presenta en la Superfarm, en pantuflas y a los gritos, dice que acaba de llegar de Shderot y se olvidó el Optalgin. Pide que la atiendan antes que todos, y nadie se conmueve en la fila, que en día viernes es larga, hasta que alguien considera su estado y la deja pasar.
Los mayor parte cohetes del Hamas, y del resto de las organizaciones militares palestinas, son caños de corto alcance y escaso poder explosivo. Aún los de mediano y relativo largo alcance, Katiushas y Grads, no son misiles, ni siquiera símiles. Los verdaderos misiles son los que lanza Israel, uno sólo de ellos produce devastación y los lanza de a cientos, capaces ellos de alcanzar con precisión objetivos desde gran altura o desde el mar. Los Kassams palestinos, en cambio, pueden herir, o matar, sólo si dan condiciones de alta casualidad, como, por ejemplo, que el caño volador caiga directo sobre la cabeza de alguien, o al abrir un boquete en un techo, parte de la mampostería lastime a alguien, o que las esquirlas den en un ojo. Los Kassams no son armas peligrosas, aún más, cuando existe casi siempre una posibilidad de refugio. El verdadero efecto de los Kassams sobre las poblaciones fronterizas a Gaza es su insistencia. Cuando estalló la intifada El Aksa, en el 2000, las organizaciones militares palestinas, y en especial, el Hamas, anunciaron a los israelíes que, de ahora en adelante, se encargarían de hacerles la vida imposible. Luego de una época de atentados suicidas que mataron a más de 900 personas (el hombre-bomba, la respuesta palestina al hombre-tanque y al hombre-avión israelí), cuando la infiltración de kamikazes comenzó a hacerse casi imposible (murallas, check-points), en Gaza se inventó el Kassam, el primer cohete palestino: casero, primitivo, pero hinchapelotas. Duarante cuatro años, por lo menos, los han disparado todos los días, tomando de punto especial a la ciudad de Shderot, ubicada a dos kilómetros de la aldea palestina Beit-Janún. Shderot, una ciudad bonita, con buenos servicios, lindas calles, con mucho parque, arbolada: hasta un pequeño zoológico tenía. Poco a poco, no con grandes explosiones, pero con
bums que, a diario, causaban tanto ataques de pánico como boquetes que, cuando se reparaba uno, enseguida se abría otro, de este modo, con método, la resistencia palestina en Gaza logró arruinar a Shderot. Y destruír los nervios de sus habitantes, que se convirtieron en los principales promotores de la operación militar que Israel lleva a cabo hoy. Los vecinos de Shderot, salvo las minorías que siempre confirman la regla, jamás plantearon una solución que contemplara un diálogo directo con los responsables de los lanzamientos. Ni siquiera lo alentaron cuando se acordaron treguas temporarias. Y cuando hubo operaciones militares, siempre pedían más, nunca les parecía suficiente, siempre pidieron que se golpeara más fuerte. Ahora sucede lo mismo, no están conformes: a pesar de la destrucción y muerte que el ejército israelí esta causando en Gaza, los cohetes palestinos siguen cayendo. Los vecinos de Shderot piden más, a cualquier costo, con tal de poder dormir tranquilos. No poder dormir tranquilos, con diferencias de intensidad, pero esa es la escencia, es la guerra tal cual se la siente en Israel. Del otro lado, como decimos los judíos, oi baavoi. El desbalance es tan pronunciado que, casi casi, parece como que el que guerrea es uno sólo de los bandos.

La vecina de Shderot se pone loca porque se olvidó el Optalgin

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