Tierra partida

Ojos entornados, la enfermera al volante. De este modo, arruga la mirada y mira, y no mira.
Su nariz, normalizada a martillazos, perdió todo vestigio semita.
Durante ambos viajes, ida y vuelta, ofrece caramelos de mentol.
Nosotros convidamos con chocolate amargo:

–No me gusta el chocolate amargo.
–No tiene azúcar.
–No.

Probamos con la asistente:
–No, gracias; engorda.
–No tiene azúcar.
–Engorda igual.

Ensayo que comprueba lo que ya sabemos: de un inmigrante, un israelí no prueba ni agua.

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