Tierra extraviada

Forestan el desierto del Néguev para frenar la expansión del beduino.
De este modo, también se extingue una fauna local que sirve de alimento algún leopardo eventual, que ahora ya no se hará ver.

Hace un mes, más o menos, dos mujers amigas, de entre treinta y treinta y cinco años, salieron de paseo por los alrededores de Arad, en compañìa de tres perros bravos.
Era viernes por la mañana, y a la noche no regresaron.
El sábado, alguien encontró en un wadi parte de sus pertenencias y los arneses de los perros.
Se organizó una búsqueda por aire y tierra, y el domingo las encontraron, envueltas en frazadas, sanas y salvas, escondidas en una cueva.
Contaron que, cuando se disponían a regresar, vieron una pantera, y ese fue el motivo de que buscasen refugio, para ocultarse.
Otros detalles del hecho, que aparecen en el semanario de Arad, no dan cuenta de los perros, que eran tres. Desaparecieron del texto, y sus arneses permanecen vacíos.

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