Tierra perdida al cuete

Caminamos hacia la verdulería única del centro comercial.
En sentido contrario, viene nuestro vecino argentino.
Nosotros lo vemos, él hace como que no.

Desde la Tokio llega un rumor: no entendemos qué dicen, pero sí la modulación de la corneta argentina.
Ya en la verdulería, una fragmento de charla pasa y se estrella entre las frutas, “…mirá cómo habla hebreo, aqué..”

Momentos antes, a la salida de nuestra casa, sorprendemos a la “amiga” de nuestro vecino, peluquera algo mayor que nosotros, que habla con un argentino.
Refieren algo acerca de un hombre que cayó de un balcón, “no se cómo no se mató.”
Amagamos saludar, entonces ambos argentinos se concentran el uno en el otro, y recrean, otra vez, la caída milagrosa de aquel hombre.

Anuncios

Etiquetas:

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: