Archive for 29 noviembre 2008

Tierra piedra

noviembre 29, 2008

1
Nueve muertos en el fragmento israelí de la tragedia en Bombay-Mumbay, en la Mariman House.
Todavía no han identificado a todos, Israel envía expertos forenses.
Triste.

2
En Jevrón, extremistas judíos atacan un barrio palestino, y les responden con las mismas piedras.
Siete palestinos son llevados heridos.
No hay detenidos.
Triste.

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Tierra se elude

noviembre 29, 2008

1
En una entrevista realizada hace unos cinco años, Amós Oz, que reside en Arad, declara que suele concurrir a los cafés del centro comercial.
Nunca lo vemos, a lo mejor ya no va, toma el café en su casa, cerca del tanque de agua.
Por las dudas, el pregunto al dueño del café que está en el extremo ¿oeste? de la peatonal:

–Sí, suele sentarse aquí.
–¿Con qué frecuencia viene?
–No, ya hace mucho que no aparece por aquí.
–¿Cuánto?
–No sé, no sabría decirle.

2
En las mesas, beduinos fuman; conversan con café turco.
Aquí es donde nuestra vecina Nava dice que no le gusta sentarse, “para no sentirse racista”.
Nava, que con sus tres perros, ha desaparecido.

3
Pedimos una botella de te frio, nos cobran dos shekels más que en el kiosco de enfrente.
Es probable que alguna vez aquí se haya sentado Oz.

Tierra dura

noviembre 28, 2008

De regreso, pasamos por el estadio (un terraplén con tribuna), juega Arad contra una visita.
Pispeo un poco, pataduras, piernas que se enredan en mediacancha.
Ya caminamos a la altura del arco, se alcanza a ver la pelota que pega en el palo, casi gol en contra.

Tierra seca

noviembre 28, 2008

A las dos de la tarde, llueve en Arad.
En el supermercado, el comentario, “por fin la lluvia.”
Cuando salimos de allí, un cuarto de hora más tarde, hay sol.
Las nubes cargadas, que aún se ven, se alejan veloz, livianas, tan poco lastre llevan.

Tierra afonía

noviembre 28, 2008

Una mujer mayor, una abuela de la ciudad israelí de Shederot, vecina inmediata de la franja de Gaza, en donden caen las mejores andanadas de cohetes palestinos cada vez que se arma, es filmada por la televisión en el momento que suena alerta roja por ataque de cohets Kassam, y se acuclilla en su cocina, rodeada de los manjares marroquíes que prepara, y se cubre la cara con las manos, “Oh, no, de nuevo”.
Interrogada acerca de qué salida le ve al conflicto, esta señora responde “mire, los árabes dicen que nos van a liquidar a todos, pero no pueden, hay que saber eso: no pueden. Los árabes se van en palabras, gritan, amenazan, pero no pasan de eso. En Marruecos vivimos con ellos toda la vida, los conozco bien, puro grito.”

Tierra perdida allá 2

noviembre 28, 2008

Una pequeña parte de razón tienen aquellos que creen que el ataque en Bombay, o Mombay, estaba destinado a lastimar a Israel.
En la casa de Jabad, los comandos indios, que entraron por boquetes cavados en la terraza, encontraron los cuerpos de cinco rehenes ejecutados por los extremislámicos.
Parece que los cinco son israelíes, presunción reforzada por la declaración de Zipo Livni, “no tenemos ninguna información, sólo sabemos que se ha perdido todo contacto con cinco israelíes.”
Dentro del ataque masivo, en su concepción global, esta guerrilla reservó su parte a Israel, representada en la India por Jabad, tanto como la embajada.
Cuando dejan el ejército (tres años los chicos, dos las chicas), los jóvenes hacen su viaje de desintoxicación, o reconverción, o re-iniciación, o escape hacía adelante, hacia tres destinos principales: Sudamérica, Tailandia y la India.
Escapan de Israel, y sus fuerzas armadas en particular, cuya yerra cargan para siempre en sus cueros, con la esperanza de encontrar respuestas a preguntas que no pueden formular, porque están hundidas en carne como balas, y duele, y mejor no pensar.
En Sudamérica, en Bolivia y Perú en especial, muere alguno por accidente (autos que se estrellan, precipicios, ríos, caimanes).
En la India buscan una salida mística, suben a las montañas, contactan con gurús, se intoxican de hongos, y algunos nunca vuelven, por muerte, o porque se pierden para siempre, disueltos en una selva, o una ciudad gigante, o en aldeas a sietemil metros de altura.
Jabad vio el filón, se instaló en varias localidades indias por donde pasan israelíes, y emprendió, con éxito, la tarea de captar “almas destruidas” para su propio sistema de lavado de cerebro, y “regresarlos a la respuesta” (vivir en la pregunta, para el judaismo, es alejarse de Dios).
Desde ahí, muchos salen convertidos en “colonos”, que, de regreso en Israel, irán a unirse a los fanáticos y extremistas de Jebrón y alrededores, la gente más violenta de este país.
Hace un año, mas o menos, una nota en un periódico compara a Jabad Lubavitch con el Opus Dei, “el Opus Dei judío”, dice.
Hay muchos puntos de contacto: poder económico y de penetración en los sistemas educativos, fanatismo, oscurantismo, condición de secta, lavado de cerebro, ultra-derechismo.
Pero hay una diferencia gentre uno y otro, tan grande como la que hay entre la alegría y la tristeza.
Al perfil sombrío, lúgubre, sotánico, del Opus Dei, Jabad le opone el espíritu jasídico: canto, risa, danza.
El oscurantismo de Jabad es luminoso, de esta contradicción triunfal deviene la atracción que ejerce en aquellos judíos que andan perdidos por la vida, de los perdidos en la India.

Tierra perdida allá

noviembre 28, 2008

Hay en Israel, al menos en el de la radio, por un lado, y el de la calle de Arad, por el otro, la idea de que el ataque múltiple de los fundamentalistas islámicos en Mombay está dirigido a los judíos en general, y a los israelíes en particular.
Si bien es cierto que una de las víctimas es un edificio propiedad de Jabad Lubavitch, y que un rabi con su esposa se encuentran entre los rehenes, parece que estos islamistas, que vendrían de Pakistan, quieren forzar la liberación de priisioneros cachemiros, compañeros suyos. O desestabilizar la India.
No obstante, acá se sienten heridos; la clienta le dice al verdulero, “nuestra creencia es más fuerte que todo lo que nos quieran hacer”.

Tierra aire

noviembre 28, 2008

Toda la mañana un rumor de aviones, un rumor largo, sin casi interrupciones, como de una máquina única que vuela en círculos.
Pero no, es un avión tras otro que despegan de la base vecina a Arad.
Van a la India, conjeturamos, van a ayudar a liberar a los rehenes del edificio de Jabad, van a duplicar el desastre.
Màs tarde, un poco después del mediodìa, vemos a un Boeing blanco venir desde el este. A la altura del estadio de fútbol de Hapoel Arad, el jet vira noventa grados hacia el sur, e inicia un descenso.
Ese Boeing no es un civil.

Tierra se abre

noviembre 27, 2008

Nava es otra que camina de arriba a abajo estas calles con sus tres perros.
Pero, ahora, desapareció.
Ella, sus perros, su ropa que nunca se cambia.
Tenemos sus libros, y ella los nuestros.
Se la tragó la tierra.
O, está ahí, y no se deja ver.
Porque rechazamos ir con ella a la sinagoga.
O porque rechazamos su gato.
O porque ya no tiene gato que entregar.

Tierra furia

noviembre 26, 2008

Caminamos por las calles de nuestro barrio, son las seis de la tarde, ya de noche.
No hay nadie más que nosotros, el resto de los vecinos está en sus casas, y aquel que no regresó todavía, no pisará estas veredas, llegará hasta su puerta de un modo que desconocemos.
Lo cierto es que, detrás de cada verja, valla, empalizada, portón, reja, ligustro, hay un perro bravo que se abalanza sobre nosotros, en especial sobre Pepita, al menos en intención, que frustra el límite que impuso su amo. Rugen, aúllan, ladran, se incendian, se babean de furia, y la hacen saltar a Pepita por los aíres.
Como en cada casa hay un perro bravo, la calle suena como el pabellón de encierro de la perrera.
Uno de los dueños de estas fieras sale a ver qué pasa, “¿qué sucede, Rex?”
Sucede que pasamos nosotros, a pie, sin vehículo, despiertos como nadie, a esta hora, en este barrio.