Tierra embarrada 2

La soldada que viaja delante nuestro quiere dormir.
Estamos en el ómnibus que nos lleva a Beer-Sheva desde Tel-Aviv, son las dos de la tarde, y la soldada baja la cortina de la ventanilla porque le molesta el sol. La cortina, doble, abarca su asiento y el nuestro. Nosotros queremos ver el paisaje, estamos con los nervios pelados por la incertidumbre de la próxima vivienda, que nos es esquiva, y que buscamos en el Néguev. Por eso, el paisaje nos relaja, y viene una soldada a bajar la cortina sin siquiera consultarnos.
La interpelamos –ya está acurrucada en la posición fetal típica de las soldadas israelíes que viajan en transporte público–, y se despierta. Le soltamos un discurso, que incluye, en tono fuerte, argumentos como “ustedes sólo conocen la lógica de la fuerza”, aumenta a “el Tsahal es la fuente de todos los males de este país”, y concluye con una advertencia apocalíptica acerca del futuro de Israel.
La soldada dice que le duele la cabeza, y sigue durmiendo.
Nos cambiamos de asiento.
El ómnibus sigue viaje.

Anuncios

Etiquetas: , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: