Martes 13 de enero, fecha sin significado para árabes o judíos, salvo que se haya nacido en el occidente cristiano, al cual pertenece esta supertición (Jesús preside su última cena de Pesaj, junto a sus doce apóstoles, uno de los cuales lo habrá de traicionar). Cuatro, es la cifra de la mala suerte en Medio Oriente (y en el lejano, también), la misma que suma la cúpula que ideó y dirige esta operación bélica: el triunvirato Olmert, Livni y Barak, más el comandante en jefe del Tsahal, el Teniente General Gaby Ashkenazi. Hoy, este último, estimó que el Hamas “hace un uso cínico de los civiles”, y que “convierte escuelas y viviendas en verdaderas trampas mortales”. Con respecto al uso de armas prohibidas, Ashkenazi asegura que el armamento del Tsahal puesto en acción en “Plomo fundido”, cumple con las reglas y disposiciones internacionales. “No es verdad que estemos utilizando bombas de fósforo blanco. A lo mejor, quienes denuncian su uso, se han confundido con las bombas de humo, que sí utilizamos, o con las bengalas para ilumminar el cielo, las cuales contienen una pequeña cantidad de fósforo blanco en su composición.” Bombas de humo. “Esta guerra sirve a los intereses palestinos”, largó hoy Tsipi Livni, “porque favorece a las posiciones moderadas”.
El humo intoxica, no sólo no permite ver, sino que nubla el pensamiento. Para el estudioso especializado en el Hamas, Gui Aviad, autor de un libro que acaba de salir, El léxico del Hamas (Lexicón hajamás), el desarrollo de esta guerra favorece al Hamas. Así le cuenta a Yaarón Dekel, en “Todas habladurías” (Cadena Bet, hoy por la mañana):
Gui Aviad:
Una vez que se haya concluída’o esta guerra, el público israelí se va a despertar un día y verá que, no sólo el Hamas no abandonó el poder, sino que es más fuerte y popular que nunca. Con el dinero de la ayuda internacional, se habrán levantado de nuevo las mezquitas, las escuelas, los edificios-símbolo. Y que todo ese dinero es manejado y administrado por el Jamas. No sólo que la guerra no habrá hecho desaparecer al Hamas…
Yaarón Dekel:
…sino que habrá obtenido, por fin, reconocimiento internacional.
Gui Aviad:
Exacto. Y el público israelí tendrá se va a ver enfrentado a dos paradojas.
Yaarón Dekel:
¿Cuáles?
Gui Aviad:
La primera es que el Hamas, en vista de la destrucción causada por Israel, va a reclamar el derecho a armarse, por legítima defensa. La segunda, Guilad Shelit…
Yaarón Dekel:
¿Por qué?
Gui Aviad:
Porque antes de esta guerra, Hamas le había puesto un precio a su liberación: 1000 militantes presos, recluídos en las cárceles de Israel. Ahora, con, hasta ahora, 400 militantes muertos en el combate, el precio será infinitamente mayor.
(Un soldado israelí que participa en las operaciones, declara, “estoy muy contento de estar aquí, en medio de esta adrenalina. ¿Qué iba a hacer? ¿Quedarme a escuchar las noticias por la radio?)
