En el almacén de los hermanos beduinos, un tipo lleno de tics, habla con uno de los dueños, mientras paga. Le explica al árabe, entre guiños y contracciones de mandíbula, cómo se viste un soldado de unidad de elite de combate:
–Le quitan todo. Reloj, teléfono celular, cadenitas, medallas, anillos. Lo dejan pelado.
El beduino asiente:
–Como un perro.