Estar sentado en un blog, y no hacer blog por más de diez días, es lo que a veces me pasa.
Sabrán disculpar de nuevo, el casco del blog me oprime un tanto en la zona lumbar, y no debería ser así, en tanto el casco está pensado para la cabeza.
Sabrán ustedes disculpar, de todos modos, que no les haya preparado esa cuchara diaria de Israel que les tenía prometida.
No importa, todo pasa.
“Todo pasa”, le advierte un personaje de Chejov, mujer libre, a quién fuere su esposo por seis meses, y le pide rompa el hilo que los une.
Todo pasa, dice, y se mandó hacer un anillo con la sentencia de David, en hebreo, todo pasa, hacol nishar
El ex-esposo piensa lo contrario: todo queda, no hay acto nuestro que no deje huella.
No lo expresa, pero piensa “todo queda, te quedó un anillo”.